La desdicha la encontrarás en mi expresión pálida
la lujuria la podrás observar en mi vientre descarnado
mas si lo que en verdad quieres ver es belleza
fíjate en mis pupilas
aún consevan la silueta de mi perdición
la de la más encantadora y cruel de las mujeres
aquella que fingió su amor por mí
la que reía con más gracia e ingenuidad
eso creía yo en mi ciega felicidad
nada más lejos de lo real
ella se reía de mí sometiéndome a las más bajas pasiones
yo en todo la obedecía seguro de su amor
cuando sólo era morbo lo que le causaba
¡Qué impura fue conmigo, Oh Dios!
yo que me hubiera quitado la vida
por una caricia suya de habérmelo pedido.
En un imprevisible día llegó el momento
en que mi pasión no la sació y me lo dijo así
sin compasión alguna -ya no me sirves-
había dejado todo para seguirla y ella
mi idolatrada sin corazón pensaba abandonarme
cualquier hoyo hubiera sido válido para arrojarme a él.
Mírala a través de mis pupilas
si quieres ver belleza
dime si has visto alguna vez
rostro limpio como el suyo por fuera
pero ¡Ay! tan marchito por dentro
que su sola mención me ahoga
¿Observaste las ondulaciones de su cuerpo?
voluptuosa y suave como un felino
fría o ardiente según su antojo
Ángel o demonio esa era su transformación
¿Verdad que rebosa belleza?
ahora, si por el contrario,
quieres enfrentarte al dolor
fija tu asombrada mirada en su pecho
verás clavada la daga de mi desilusión
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