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POEMARIO

 Recordando a Miranda
12/03/2008 | 76 Lecturas  

 Víctor MAS

Recordando a Miranda

La habitación coserva el mismo decorado que cuando marchaste,

sobre la mesa de caoba reposan tus perfumes en sus frascos,

nadie los volverá a abrir,

sus aromas habrán enmudecido.

Allí Vaslín ha invocado tu recuerdo,

me ha confiado secretos de vuestros largos paseos al lago,

y os he imaginado como doncellas de los bosques

con vuestros vestidos de raso blanco.

Vaslín cepillaba tu dorado cabello ensalzado por el sol,

y tú contabas historias de pueblos desaparecidos,

suaves y delicadas entre flores pasábais horas felices,

horas que ahora suenan lejanas.

Una mañana de Primavera que más pareció de seco Otoño,

marchaste a explorar, tú sola, la cavernosa Peña de los halcones,

(se supo esa tarde por la nota dejada a Vaslín)

desde el alba al ocaso se oyeron en el pueblo ecos inquietantes

y una débil melodía que ya nadie recuerda

provenientes de la peña en donde habitaron los halcones.

Ha pasado un año y no has regresado de allí.

Encontraron tus zapatos en una recóndita vereda,

a parte de esta seña no dejaste rastro.

Yo te ví atravesar, esa mañana que nunca debió llegar,

el arroyo que rodea la parte baja de la inviolable peña,

-Buen día- me dijiste y desapareciste entre la espesura del monte.

¡Quise seguirte, el Gran Dios lo sabe!

pero una fuerza sobrecogedora me inmovilizó

e hizo de mí una estatua del lenguaje de la pasión,

pasión hacia tí, mi adorada Miranda.

He recordado ese instante cada día a lo largo de este año de fatídica existencia,

Vaslín te llora y asegura que te habla,

yo intento subir a la peña constantemente

y hay momentos en que brota dentro de mí tu hermosa sonrisa

tan abierta como el más encantado de los valles,

el sol entonces se transforma ardiente

y allí, bajo el sol, tú me desgarras de amor intenso,

abro los ojos y veo las laberínticas formas que te llevaron a otra vida o sueño,

respiro su atmósfera pura y vuelvo dolorido a mi lecho

¡Quisiera tanto unirme a tí!

A veces pierdo la razón y en mi sien suena tu voz diciéndome -Buen día-.

Apenas te conocí y ahora te deseo más que a nada en este mundo.

Comienzo a comprender que siempre fuiste inalcanzable.

ESTA POESÍA ESTÁ INSPIRADA EN LA PELÍCULA DEL DIRECTOR AUSTRALIANO PETER WAIR

"PICNIC EN HANGING ROCK"

 

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