Paseando esta mañana he recordado algo que me ocurrió hace la friolera de 25 años, Yo tenía 12 añitos, era Semana Santa y la vine a pasar a Madrid, pues en Septiembre habíamos ido a vivir a nuestro pueblo.Nos quedamos en la pequeña casa de la c/ Labrador, y me junté con los amigos y amigas de siempre en la Plaza de las Peñuelas, donde jugábamos y nos contábamos historietas.
Todo muy normal, salvo que conocí a una chica mayor que nosotros, más alta, con intensos ojos azules y con más vivencias, a la que gusté, y así, salimos tres días juntos, y no hicimos nada en especial, cogernos de la mano, unos besos inocentes y poco más, al despedirnos intercambiamos teléfonos y direcciones, lo normal en estos casos.
Volví a mi vida del pueblo y a los tres días recibí una carta suya, muy vehemente y pasional, me amaba, me echaba de menos, iba a cometer alguna locura por mí... a mí me dejó literalmente acojonado, ¡Si casi no nos habíamos rozado!
A esta carta la siguió otra y otra y otra más hasta contar en mes y medio más de 20, a razón de una carta cada 2 días, llamadas telefónicas en las que me pedía que fuera a a verla, me contaba que tomaba pastillas para los nervios y otras historias dignas de un melodrama; yo respondí a alguna carta, pero realmente a muy pocas, aquello me sobrepasaba, yo era un crío ocupado en jugar y en mis primeros ligues, en la música y en el deporte, no estaba preparado para grandes pasiones.
De golpe y porrazo, las cartas cesaron y yo respiré alivado, no volví a saber de ella hasta varios años despues, se había casado con un chico del barrio, habían tenido un niño y estaban en una cura de desintoxicación; dos años despues tenía otro niño, se habían separado y ella estaba siendo tratada por depresión.
Yo la ví por última vez en el 97, bastante delgada, me contó que tenía 3 niños y que de su pareja se había separado y reconciliado por enésima vez a causa de sus problemas con la heroína.
Hoy la he recordado porque he visto en la calle una chica con sus ojos de azul intenso, mirada un poco perdida y enigmática, pero no, no era aquella lejana chica a la que conocí hace la friolera de 25 años.
Podcast |
RSS |
Contacto |
Webmaster |
Privacidad