La Navidad ya ha llegado a nuestros hogares, calles, restaurantes, tiendas y bares, (A El Corte Inglés, otros supermercados y centros comerciales, ya se sabe, llega un mes antes), y percibimos que nuestras ciudades se abarrotan de amigos y familiares dispuestos a celebrarla como si fuera la primera vez. Los ayuntamientos, sí, los mismos que el resto del año nos intentan concienciar de las terribles consecuencias del gasto energético personal, nos iluminan hasta el deslumbre con cientos, miles, y millones de bombillitas (este año en Madrid hay más de 9.000.000, que ya son bombillitas, quitando buena parte de ellas y destinando ese gasto superfluo y contaminante a programas de apoyo escolar, nutricional o de otro tipo a gente necesitada yo creo que el espíritu navideño sería real, no comercial); por eso yo creo que tanta luz está diseñada para alumbrar nuestras ideas y que, todos revueltos pero no juntos, en feliz atasco de viandantes por céntricas calles, víctimas fáciles de otros que hacen su Agosto por estas fechas: los carteristas, compremos objetos absolutamente estúpidos que demuestren por sí solos que vivimos la Navidad con candor, alegría y estruendo; pelucas Afro, de Elvis, de colores imposibles, narizotas con gafotas y otros adornos carnavalescos nos inundan estos días, y, quizás más que una celebración familiar como la hemos conocido desde siempre se está convirtiendo en un anticipo del pecaminoso Carnaval, lo que ofrece posibilidades más sugestivas de divertimento.
En Navidad, calculan los calculadores, este año nos gastaremos en España una media de 600 euros por persona, cifra nada desdeñable que da para algo más que para comer o cenar conejo, que es lo que recomienda el gobierno este año, ellos podrían dar ejemplo y poner en Nochebuena el dichoso conejo, que hay que predicar con el ejemplo, pero qué gran idea aquella de las tarjetas de crédito, cuyo lema oculto: "vive un mes y medio por delante de tu capacidad económica" hace que la tan temida cuesta de Enero se prolongue más allá de Marzo, las resacas económicas son así, mientras tanto, que ustedes lo disfruten.
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