Muchas veces decimos o pensamos: qué ganas tengo de que llegue el Viernes o cuando llegarán las próximas vacaciones, queriendo ahorrarnos tiempo, tiempo de trabajo, de rutinas y de experiencias y aprendizajes, de vida. Saltaríamos por encima de más de la mitad de nuestras semanas con el fin de causar bienestar a nuestro cuerpo obviando al bienser que lo precede, a nuestras obligaciones que deberían ir parejas a nuestras vocaciones o al menos cercanas. Es curioso que el ahorro de tiempo lo llevamos desde pequeños con nosotros al querer ser más mayores de lo que somos, quizás por emulación a nuestros progenitores o herman@s mayores, qué sé yo. Si de algo podemos estar mínimamente seguros es de que nunca se sabe a dónde nos van a llevar nuestros derroteros vitales; Carpe Diem decían los Antiguos Romanos, Vive el Día, hazlo de la mejor manera que puedas, con tus victorias y frustraciones, con tus sueños y decepciones, como casi todo el mundo, con tus limitaciones procurando atravesarlas, pero, por favor, no te quieras ahorrar minutos, horas, días, porque cuando llegue nuestro encuentro con la última de Las Parcas y partamos de este mundo, ya podemos rogar, suplicar con vehemencia algo más de tiempo, que no habrá devolución.
Podcast |
RSS |
Contacto |
Webmaster |
Privacidad